13 maldiciones jamás reveladas sobre el diseño web

Por Publicado en - Diseño web el 19/12/2013 9 Comentarios

Algo que pueda ir mal, irá mal en el peor momento posible (Ley de Finagle)

Estamos a punto de dejar el año 2013, para algunos un año de supersticiones. El año de la serpiente, según el horóscopo chino. El primero con cuatro dígitos diferentes desde 1987 (nadie ha reparado en eso salvo la Wikipedia). Y también el de los microvídeos, el piestureo, los selfies, las tipografías cuquis y el desenlace de Breaking Bad.

Si con la depresión económica no teníamos bastante, aparece Google para recordarnos que este no ha sido un buen año. Que ‘Pablo Alborán’ haya sido el término más buscado por los españoles en 2013 solo puede ser fruto de una ‘crisis de ansiedad’ galopante. Afortunadamente, le quedan pocos días de vida a nuestra triscaidecafobia, que no se volverá a reproducir como mínimo hasta que salga el iPhone 13.

Nosotros no queríamos despedir el año con mal sabor de boca y por eso se nos ha ocurrido agrupar las 13 maldiciones que se ciernen sobre cualquier agencia o profesional que trabaja en el entorno digital y pasarle un antivirus. Quién sabe, igual así conseguimos enterrarlas para siempre o en el peor de los casos, poner en sobre aviso a nuestros clientes, esos que nos dan de comer y a menudo, también, algún que otro quebradero de cabeza. Esperamos que no nos lo tengáis en cuenta.

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1. La maldición responsive

Que una web se adapte automáticamente a la pantalla del dispositivo con el que estás navegando es probablemente el mejor invento de la década. Hasta el día que se la presentas a tu cliente. Porque suele pasar que él (o ella) utiliza una versión obsoleta de Internet Explorer, donde las fotos de la página se ven distorsionadas y las cajas de texto más descolocadas que un BOFH en un congreso de comunicación. No le preguntes al informático, te dirá que en su navegador Ópera se ve de lujo.

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2. La de los textos

Cómo duelen las faltas de ortografía de ese texto de la sección ‘Quienes somos’ (sin tilde, por supuesto) que te acaban de pasar. Pero eres buena persona y decides hacerles un favor corrigiéndolo de la A a la Z. Y de paso repasar todas esas expresiones sin sujeto y con tres gerundios de más. Valor añadido, le llaman… ¡Ja!

– “Esto… ¿has cambiado nuestra visión estratégica? Es que lo que has puesto aquí no es lo que nos define exactamente como empresa”.

Nunca como hasta ese momento te has alegrado tanto que en este país no esté permitido el uso de armas de fuego.

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3. La de los boletines electrónicos

Lo tienes todo listo. Has hecho el test con Mailchimp para el boletín que te encargaron hace una semana y todo parece en su sitio. Respiras hondo y lanzas una prueba para que tu cliente te dé el OK definitivo. ¡Ingenuo! La tortura solo ha hecho que comenzar: “¿Por qué no has usado la foto (de 50 px) que te pasé para la noticia principal”, “Quiero cambiar el último artículo, no me convence” o “No puedo ver las imágenes en mi correo” son algunas de las adversidades que tendrás que superar 10 minutos antes de la hora prevista para el lanzamiento. Da igual que te anticipes unas horas o unos días, los cambios siempre llegarán en el último momento.

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4. La del RGB

Te has tomado la molestia de volcar el color corporativo de la marca para la que trabajas en cada línea del CSS de su web. Para ti es evidente pero a tu cliente no le convence.

– “¿No os gusta?… pero si he cogido el RGB  de vuestro logotipo rosado.

–“Ah si? Pues no parece el mismo… ¡No lo quiero!… ¿y si probamos un tono coral, que además está de moda?”

Basta!

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5. La de la planificación

Lo sabes desde el momento en que empiezas a elaborar un cronograma de tareas: “No les va a dar tiempo a pasarme todo el material, como si lo viera”. Pero bueno, ellos se han empeñado en publicar su nueva web antes de que acabe el mes y no te queda otra que intentarlo. Ya puedes sudar sangre para llegar a tiempo que ellos no completarán su parte hasta la décima de segundo anterior al primer minuto de la puesta en marcha de la nueva web. Y luego, por supuesto, llegarán los cambios. Llora, no pasa nada.

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6. La de la maquetación

Esta es una de las maldiciones favoritas de nuestro diseñador. Se ha pasado la noche entera maquetando una presentación exprés para una conferencia que arranca a las 9h:

A las 6:45h la comparte en la carpeta de Dropbox.
A las 8:05h tiene la aprobación del cliente.
A las 8:25h llegan cambios: hay que incluir el logo de otra entidad que ha decidido colaborar en el último momento.
A las 8:32h hay que cambiar el titular de la página 4, sección 2.9.
A las 8:45h el PDF no se abre.
A las 8:50h el gerente pide que cambien la foto de su prólogo, no sale favorecido; adjuntan otra en formato TIFF.
A las 9:00h, el silencio.

¿A qué huelen las nubes?

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7. La de la hora de la comida

Empezaste a trabajar temprano, muy temprano. Desde tu ventana veías  a los gatos encima de los contenedores cuando te preparaste el primer café de la mañana. A las 2 de la tarde, y después de enviar media docena de correos que nadie te ha contestado, decides bajar al bar a por un bocadillo. Guay porque igual hoy hasta te puedes relajar viendo un nuevo capítulo de tu serie favorita. De vuelta a la oficina con el bocadillo aún humeante, te dices a ti mismo que NO vas a abrir el correo hasta que acabe tu descanso, aunque parpadee la lucecita de mensajes recibidos del móvil. No, no y no. Pero lo haces. Y ahí están, 13 nuevos asuntos de correo resaltados en negrita, cuatro de ellos marcados como prioritarios.

Una arcada, dos arcadas… ¿y el bocadillo? Igual para la merienda…

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8. La del logotipo

La historia comienza así:

– “Pues lo dicho: nos pasáis un briefing con las ideas que os gustaría imprimir en vuestra nueva identidad corporativa y nosotros os presentaremos tres propuestas para que escojáis una…” (sigue tú).

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9. La de la caché

¡Qué levante la mano del ratón quien no haya pasado un mal trago por culpa de la memoria caché del navegador! De todas las maldiciones digitales, esta es la que más rabia da. Avisas a tu cliente de que la página está actualizada pero él no lo ve así, no te cree:

– Que sí, creéme, si lo acabo de hacer (…) vale, un segundo que lo compruebo en mi pantalla (…) ¿Ves como sí? (…) ¿Y cómo es que tú no? (…) Ahhhh, ¡ya sé! (…) Será que no has actualizado la caché del navegador (…) No te preocupes, pulsa la tecla F5 (…) Pulsa otra vez (…) Prueba con Ctrl+F5 (…) ¿Oye? ¿Sigues ahí?…

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10. La de la webapp

También llamada web móvil. Tecnología punta para alguien que ha oído en alguna parte que, si una web no se adapta a los smartphones o tablets, estás perdiendo clientes:

– “¡¡¡¡Perder clientes!!! Eso no puede ser, tenemos que hacer una versión móvil de nuestra web de inmediato. No se me había ocurrido hasta ahora pero es P-R-I-O-R-I-T-A-R-I-O. ¡Para antes de que acabe el año si puede ser!.  Y la presentamos con una felicitación navideña”.

(Un mes más tarde)

–  “¿Y dices que ya está acabada? Pues en mi Blackberry no se ve.

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11. La de las fotos

La frase “Tenemos muchas fotos y de buena calidad” normalmente quiere decir que tienen fotos en CD de un banco de imágenes gratuito que se descargaron hace 10 años.

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12.- La de la lista de suscriptores

Ninguna empresa española tiene una base de datos actualizada. Ergo antes de firmar ningún presupuesto, comprueba si entre los correos de sus supuestos “suscriptores” hay cuentas de Latinmail o Lycos. Es una señal.

13.- La maldición de maldiciones:

todos los puntos expuestos anteriormente se repetirán en tu vida como un gif animado en un bucle infinito.

Sin embargo, no hay razón para preocuparse. La experiencia nos ha demostrado que hay una energía positiva mucho más poderosa que las trece maldiciones juntas. No sabríamos explicarte el cómo ni el porqué, pero al final, cueste lo que cueste, las cosas acaban saliendo bien. ¡Feliz 2014!

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David Castañeda

Ejecutivo de cuentas at Selenus
Explorador del marketing de contenidos. Periodista aficionado a la fotografía.

(9) tiene algo que decir...

  • esther fuentes - Responder

    19/12/2013 en 15:59

    Jajajajajajajaja….. Tu texto me trae tan buenos recuerdos que me pone los pelos de pollo!!!!! jajajaja!!! Feliz 2014!!!!

    • David Castañeda - Responder

      19/12/2013 en 16:07

      Algún día escribiré un post sobre ciertos compañeros de trabajo de cuyo nombre no quiero acordarme jajaja ¡Os echamos de menos! ¡Volved pronto! Y gracias por leernos, muuuak!

  • Sergio - Responder

    19/12/2013 en 19:33

    Hola David.

    Me ha encantado el post . Por momentos hilarante, pero luego que acaban las risas y secas alguna que otra lágrima y… ¡lo piensas! Qué reflexiones tan acertadas. Saludos desde México.

    • David Castañeda - Responder

      19/12/2013 en 19:41

      Hola Sergio,

      Me alegro de que te haya gustado. Entre enfadarse y tomarse las cosas con humor, nos quedamos con lo segundo ;) Un abrazo!

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  • Eva - Responder

    04/02/2014 en 10:29

    Simplemente, ¡genial!

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