¿Qué podemos aprender del código QR de Mónica Oltra?

No es una novedad quelos políticos recurran a los códigos QR como estrategia para transmitir su ideario al electorado. Pero el 22 de febrero de 2012, la diputada Mónica Oltra, fue un poco más allá. Ese día, la portavoz de Compromís acudió a su escaño en las Cortes Valencianas con una camiseta que lucía un gran código QR. En realidad se trataba de un mensaje de protesta encriptado, lo que le permitió esquivar su expulsión del hemiciclo, tal y como le sucedió días antes al lucir otro eslogan de forma explícita.

Esta vez, la diputada optó por camuflar su denuncia tras un QR, segura de que el gesto tendría una amplia repercusión. Como en la mejor de las estrategias publicitarias, la acción despertó un gran revuelo y su foto con el código QR se  trasladó al soporte más mediático: la prensa.

El código QR de Mónica Oltra

Es inevitable comparar la estrategia de Oltra con la campaña publicitaria que lanzó Calvin Klein en 2010. En aquella ocasión, la marca neoyorquina estampó en las vallas publicitarias de EE.UU un enorme código QR y solo tres palabras: “Get it uncensured”. De esta forma, CK burló la suerte de la censura que sufrieron algunas de sus anteriores campañas  y logró que el público pudiera visionar en el móvil su spot.

Dejaremos para otros debates los juicios de valor sobre estas iniciativas. Pero desde el punto de vista del marketing, su eficacia resulta incuestionable. Ámbas vienen a demostrar que, con dosis de ingenio y creatividad, los códigos QR constituyen un excelente canal de comunicación.

Por otra parte, estos ejemplos desmontan la teoría de aquellos que se empeñan en enterrar los códigos QR en pro de la tecnología NFC. ¿Se imaginan tener que acercar el móvil hasta la camiseta de Mónica Oltra para descifrar el mensaje? ¿O trepar hasta la valla de CK para que la etiqueta NFC transfiera el spot a nuestro smartphone? Si algo podemos aprender con todo esto es que NFC y códigos QR tienen utilidades distintas.

Aunque la estrategia de Oltra y CK resulta admirable desde el punto de vista de la comunicación, no podemos decir lo mismo sobre el desarrollo del contenido del código QR. Nadie pone en duda que hayan conseguido su objetivo, pero seguramente podrían haberle sacado mucho más partido para otros fines.

¿Y si el código QR de Mónica Oltra remitiese a una web móvil que, además de un mensaje de denuncia, ofreciera la opción de descargar el programa político de su partido, compartirlo en las redes sociales y además ver vídeos de sus intervenciones? ¿Y si CK hubiera introducido una pasarela de pago que permitiera comprar las prendas anunciadas al instante?

Y usted, ¿ se conformaría con menos pudiendo conseguir más?

Deja un comentario