Cuentos para Halloween (IV): La cumbre

cuentoshalloweenIV

El anciano Satanás levantó sus cansados ojos y contempló a los representantes de los monstruos, vampiros, hombres-lobo, demonios, hipsters y momias que habían llegado desde todos los extremos del Infierno. Desde que tuvo que coordinar la Peste Negra no se había visto obligado a convocar una cumbre de semejante calado. Mandó cerrar las puertas del Averno, alzó el mazo y todos callaron a su alrededor.

– Bienvenidos. El motivo de la reunión es porque Halloween se nos ha ido de las manos, nos hemos convertido en el hazmerreir de los humanos. Tenemos que recuperar el orgullo. Analicemos la situación actual…

Mientras cargaba el powerpoint que llevaba en un pendrive, hizo un gesto al Conde Drácula.

– A ver, Vlad, refréscanos la memoria: ¿qué pone en el apartado de “Misión” de nuestro Plan estratégico?

– “Sembrar el pánico, el miedo y el horror entre todos los humanos sin excepción”, replicó el aplicado vampiro.

– ¿Y por qué los niños están deseando disfrazarse de monstruos para pasárselo bien? ¿Por qué se ha convertido Halloween en una excusa para que los jóvenes organicen fiestas para emborracharse? Se ha perdido toda la esencia de esta festividad.

Todos callaban atemorizados, conscientes de que el viejo y gruñón Satanás tenía razón.

– Vamos a repasar la estrategia punto por punto. A ver, las brujas, ¿ya habéis terminado el manual de identidad corporativa para Halloween?

– Es que no han venido a la cumbre, se han debido de perder -apuntó en voz baja el payaso Pennywise-.

– ¿CÓMO? Maldita sea. ¿No os dije que mandarais con la convocatoria un enlace a Google Maps? Veis, aquí nadie se toma en serio su trabajo. Pues ya os lo digo yo: como no tenemos un logo definido, cada cual escribe “Halloween” con la tipografía y los colores que le da la gana y así no hay quien controle la identidad de marca.

– Pero casi siempre la ponen en plan terrorífico, Señor – replicó un decapitado sin que nadie supiera muy bien cómo-.

– No es suficiente, estamos perdiendo mucho dinero por culpa del merchandising no oficial. Y vamos a ver, lo de los murciélagos está bien, no os lo voy a negar, porque dan mucho asco. ¿Pero a qué viene la chorrada esa de las calabazas? Lo que de verdad hace llorar a los niños son las espinacas. ES-PI-NA-CAS. Ya lo estáis corrigiendo para la próxima.

– Tienes toda la razón, Gran Satanás, pero ya pusimos en marcha medidas extremas el año pasado y no funcionaron. No sabemos muy bien qué hacer –se lamentó la Chica de la Curva-.

– ¿Te refieres a eso de los curas animando a los niños a que se disfrazasen de santos? Era terrorífico, sin duda, tampoco entiendo por qué no funcionó. Necesitamos nuevas ideas para recuperar el pánico que provocábamos a las generaciones anteriores.

Las cabezas se iban agachando como si estuvieran pensando, pero en realidad solo querían evitar el contacto visual con Satanás.

– Y tú, Ben Affleck, no te escondas. ¿Se puede saber para qué te mandé a Hollywood? Sois unos malditos perezosos, solo hacéis remakes de El Exorcista, La Maldición y Carrie.

– Pero es que a la gente ahora solo le interesan las series, los personajes atormentados por una carga emocional que les obliga a cuestionar la dualidad de su existencia…

– Me da igual. En cuanto acabe la reunión te bajas a las calderas de Mordor, fabricas un monstruo que acojone de verdad y me montas una megaproducción para el año que viene. Sin excusas. Y nada de tiburones y tornados, que te veo venir. A ver, ¿quién se encargaba de la logística?

– Yo, amo –dijo Frankenstein con voz firme mientras alzaba la mano en una especie de saludo nazi-.

– ¿Y qué no entendiste de la última circular, pedazo de zopenco? Caramelos sí, ¡pero tienen que estar envenenados! ¿O es que crees que es la caries la que les hace despertar gritando por las noches? Me habéis cabreado de verdad. Quiero que cada uno de vosotros haga un DAFO y me mande, mañana por la mañana, un informe ejecutivo con planes de mejora para Halloween. Marchad, malditos.

Satanás se quedó sentado mientras contemplaba cómo iban saliendo todos los asistentes a la cumbre. “Son una panda de inútiles, no van a conseguir devolver el terror a los humanos. El año que viene tendremos que hacer un ERE y a ver quién levanta el negocio del miedo con menos personal. Y encima la competencia nos lo está poniendo difícil porque lo están haciendo fenomenal, desde los banqueros a los políticos y los especuladores”, se lamentó.

 

Más cuentos para Halloween:

3 comentarios en «Cuentos para Halloween (IV): La cumbre»

Deja un comentario