Festivales de música: ¿Qué nos venden sus carteles?

Uno de los momentos más esperados por los incondicionales de los festivales de música es la presentación del cartel oficial. Acaban las especulaciones y se cierran las apuestas. A estas alturas de año, las bandas y los artistas que han confirmado su presencia en los múltiples escenarios del panorama sonoro lucen su nombre en carteles para todos los gustos, con tipografías de tamaño proporcional a la expectación que generan entre el público. La competencia es tan amplia y variada que cualquier detalle cuenta a la hora de llenar el recinto. Y en esas el diseño del cartel cobra protagonismo. Hay que crear un estilo propio que se identifique con el público o que incorpore elementos de la oferta del destino, otro gran reclamo. La imagen de marca pide paso en el escenario.

No hay verano sin conciertos ni festivales de música sin cartel. Si estuviste en el Reading Festival del 99, ese viejo poster amarillo que aún guardas en el cajón es la prueba fehaciente de que “tú sobreviviste al concierto de Pennywise”. Y seguro que tras esa mancha de cerveza que hizo correr la tinta de tu primer cartel del FIB se esconde un secreto inconfesable. No queremos saberlo. A lo que vamos es que detrás de ese fetichismo emocional se impone la herramienta de promoción. “Un diseño atractivo es la clave para generar interés y llegar al máximo de personas, por lo que intentamos cuidarlo hasta el extremo”, confiesa Ana Ayala, diseñadora del cartel del Primavera Sound 2014. Aprovechando que la cita está cerca, le hemos preguntado sobre la propuesta creativa de este año.

Las flores vuelven por primavera

Aunque cada vez nos sorprende con un diseño diferente, el Primavera Sound ha conseguido imprimir un estilo propio a su cartelería. En esta ocasión, la flor vuelve a desempeñar el papel que perdió tras las primeras ediciones del festival. “La intención era recuperarla y para ello me he basado en la primera impresión que genera el cartel de Primavera Sound año tras año, que a pesar de estar formado por multitud de bandas de diferentes estilos, tiene identidad propia y funciona como un todo”, desvela Ayala.

cartel primavera sound 2014

Si la naturaleza experimenta una transformación en esta época del año, con la imagen de la cita festivalera más importante de nuestra península ocurre algo similar: “A nivel gráfico, un conjunto de elementos, en este caso flores, dan forma a algo nuevo, un personaje extraño e impactante que representa al festival”, explica la diseñadora antes de desgranar la esencia de este proceso creativo: “Las ilustraciones están creadas a partir de láminas de botánica antiguas, que consiguen dotar de carácter al personaje, además de vincularlo al nombre y a la estación que acoge al festival”. Apostamos que más de un hipster ya lo ha colgado de la pared de su habitación cual obra de Van Gogh.

Otro aspecto que llama la atención es el uso de una tipografía distinta a la que se ha venido usando en las dos últimas ediciones. Un detalle que, según aclara Ayala, nada tiene que ver con el reciente cambio de patrocinador. “En los años 2012 y 2013 se utilizaron dos tipografías de la misma familia (Gotham, el primer año en su versión estándar y el segundo en la redondeada) pese a estar patrocinados por dos marcas diferentes. Este año, dado que la imagen del festival es tan diferente, decidí escoger una que no se le pareciera en nada y, como el propio logo es algo complejo, me decanté por una de lectura fácil y muy limpia”. Se llama Caviar Dreams y es una tipografía libre.

Carteles de ediciones anteriores.
En ediciones anteriores…

Los puristas del diseño se llevarían las manos a la cabeza si supieran que el departamento de diseño del Primavera Sound no cuenta con un manual de identidad corporativa. “Pero intentamos supervisar todas las aplicaciones que se hacen de forma externa por entidades o empresas colaboradoras. Queremos que todos los diseños respiren cierta coherencia y sigan la misma línea”, explica la autora del cartel.

La imagen que venden otros festivales

No solo de música viven los festivales y eso lo saben muy bien las ciudades que los acogen. A la hora de comprar el abono, la oferta complementaria del destino también cuenta. Por eso, algunos no han dudado en incorporar al cartel los principales atractivos turísticos que pueden ofrecer a los visitantes.

Benidorm es sinónimo de playa, una referencia que no por manida deja de ser un buen marco para el elenco de grupos que actuarán en el Low Cost Festival. Eso sí, ni rastro de la masificación de edificios junto a la costa. Solo el mar, las burbujas y la isla de Benidorm como iconos de una ilustración con el toque de los azules mediterráneos.

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Pero si hablamos de playa, el Arenal Sound se lleva la palma. Siendo uno de los pocos festivales que se celebra a la orilla del mar, era de esperar que este también fuera su reclamo más importante (con permisos de las bandas). No obstante, en cada edición aparecen diferentes adaptaciones donde los artistas y el público joven también acaparan parte del protagonismo. Relegando a los patrocinadores a un discreto plano y con el recurso de la fotografía que ya introdujo en ediciones anteriores, el cartel actual no se olvida de destacar el precio ni de advertir al público que todavía no está cerrado (75% loaded).

Cartel Arenal Sound 2014

Dos versiones del cartel 2013

 

Y no íbamos a dejar el sol de la Comunitat Valenciana sin hacer mención a su festival más veterano: el FIB. Hace tiempo que el recinto de Benicàssim fue tomado por el público anglosajón, tan ligado culturalmente a este tipo de eventos como a la cerveza. Después de romper el idilio que le unía a Heineken durante una década, el cartel del FIB se presenta en su vigésimo aniversario con una estampa entre veraniega y costumbrista, bajo un cielo de planetas y fuegos de artificio. Si a los guiris les vale, a nosotros también.

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Dejamos el Levante para dirigirnos hasta el norte, donde el BBK Live se ha hecho un hueco importante en el mapa festivalero. Por primera vez en su historia, el diseño del cartel oficial ha recaído en una persona externa a la organización, que el año pasado convocó un concurso en el que se presentaron más de 600 propuestas. El ganador apostó por una ilustración geométrica sobre la montaña de Kobetamendi, ubicación que se ha convertido en el icono del festival, y donde no faltan las omnipresentes nubes de Bilbao.

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Bastante más perturbadora es la imagen del Sónar 2014, Festival Internacional de Música Avanzada y New Media Art de Barcelona, que a través de una serie de carteles ha conseguido imprimir ese halo rupturista, provocador y experimental que le caracteriza. Sin hacer referencia a artista alguno, la propuesta artística del Sónar es capaz de perturbar a tus padres y de hacer enloquecer a los fans de la música electrónica.

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BOLOS

9Aunque estamos al principio de la temporada festivalera, dos de las citas más destacadas ya han echado el telón. Una de ellas es el mítico Viña Rock, que después de tres años de travesía entre calaveras y tridentes, ha vuelto a recuperar para su cartel el inconfundible estilo de Kukuxumusu (la última vez que la marca pamplonesa se encargó de su diseño fue en 2011).

 

 

Cartel SOS 4.0 Festival

 

 
La otra es el SOS 4.8, el festival cuya propuesta de música, arte y sostenibilidad sigue dando que hablar. Este año, la moda de las figuras geométricas ha hecho acto de presencia en la huerta murciana, a través de un cartel cuya sencillez es para algunos el síntoma de los recortes presupuestarios que le aquejan.

 

2 comentarios en «Festivales de música: ¿Qué nos venden sus carteles?»

  1. El cartel debe ser un resumen de toda la oferta del festival! por eso me parece una gran idea que incorporen «guias» o datos sobre el lugar en el que se celebra. Un artículo muy interesante. saludos

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