The Noun Project: el asesino del esperanto

El oftalmólogo polaco Lázaro Zamenhof tuvo una idea brillante hace 127 años: crear un lenguaje que permitiera que todas las personas del mundo se entendieran. Sin embargo, el esperanto sigue sin cuajar: apenas lo hablan bien más de 100.000 personas en todo el mundo, es la lengua nativa de entre 1.000 y 10.000 y ningún país ha adoptado este idioma como oficial. ¿Renunciamos a un lenguaje universal? Aquí vienen los diseñadores gráficos al rescate con thenounproject.com.

Brainstorming de Thenounproject.com en San Francisco para crear iconos.
Brainstorming de Thenounproject.com en San Francisco para crear iconos.

ProtestEl planteamiento es simple: si un icono gráfico está bien resuelto, su significado se entiende sin dobles lecturas y por cualquier persona, independientemente de su edad, raza, sexo, religión o diferenciación arbitraria que se te ocurra. Un ejemplo: un puño cerrado implica que la persona que lo luce está cabreada y, más aún, dispuesta a luchar contra el motivo que le ha provocado ese enfado. Otro: todo el mundo sabe interpretar los letreros de los aeropuertos por sus símbolos.

Con esta filosofía nació The Noun Project, donde miles de diseñadores de todo el mundo colaboran subiendo iconos para representar objetos y situaciones tanto comunes como inverosímiles. No es el primer intento por universalizar el lenguaje a través de iconos, pero la aportación de todos estos profesionales permite que existan diseños lo suficientemente certeros como para poder diferenciar entre una bicicleta de carreras y otra de montaña, con o sin cesta, decimonónica o moderna, conceptual o incluyendo hasta el más mínimo detalle… Es posible que cada situación requiera semejante grado de detalle. La web también permite a los usuarios crear sus propias colecciones agrupando iconos por temática, lo cual facilita mucho el trabajo.

bibicletas

No entendemos

En su contra, varias cuestiones importantes:

  1. Es un lenguaje unidireccional e imperativo: todo el mundo comprende al emisor del mensaje, pero es mucho más difícil para los receptores expresarse con símbolos. De hecho, existe una clara carencia de diálogo ya que solo una de las partes quiere que se comprenda su mensaje.
  2. Las búsquedas de iconos en la web se rigen en la actualidad por el inglés. Para el término “bicicleta” solo hay tres resultados; para “bicycle”, 308. Ya que se busca la universalidad, ésta es una cuestión que habría que refinar.
  3. Funciona por licencias de uso. No estamos diciendo –ni mucho menos- que no sea justo que los diseñadores cobren por su trabajo, pero que la utilización de estos iconos tenga un coste se convierte en una barrera natural para su universalización. Como alternativa, se pueden usar con licencia CC atribuyendo el autor, pero no es lo mismo. Señores de la ONU, destinen un poco de dinero para esta causa.

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