¿Por qué deberían escanear tu código QR?

¿Quién hubiera creído hace un par de años que podríamos escanear un huevo con el móvil (sí sí, un huevo) para obtener información sobre su trazabilidad, recomendaciones para su consumo óptimo o instrucciones para cocinar una buena tortilla? Pues, señores y señoras, no se trata de ciencia ficción, es real. Tan real como el producto, soporte o espacio en el que se encuentre el código QR que lo hace posible. Tan real como un huevo 2.0.

huevos códigos qr

Cuando los códigos QR aterrizaron en España hace algo más de un año, solo unas pocas empresas apostaron por ellos. Pero tras el despegue de los smartphones (actualmente 2 de cada 3 usuarios de móviles tiene uno) el uso de los cuadrados bidimensionales se ha expandido por doquier. Seguro que te has topado con alguno en el escaparate de una tienda o en un cartel promocional. Si no es así, quizás no te hayas dado cuenta porque no estaba en lugar muy visible. O puede que hayas invertido unos segundos en escanearlo para que, al final, te lleve a una web pensada para navegar cómodamente desde el ordenador, no desde tu móvil.

Y es que, a pesar de que la QR manía está de moda, solo unas pocas empresas españolas han sabido exprimir todo el jugo que contiene esta herramienta de marketing online y mobile. En realidad la mayoría se contenta con utilizarlos sin prestar mucho importancia a su ubicación (que capte inmediatamente la atención); al contenido (que aporte un valor real a nuestro público); al diseño (que sea coherente con la estrategia de marketing); al ROI (que nos permita introducir cambios o mejoras gracias al retorno de información de cada escaneo); al reciclaje (¿por qué darle un único uso si podemos actualizar o cambiar el contenido cuando queramos?) o a algo tan básico como comprobar que el QR funciona antes de imprimir un buen número de folletos.

En Internet existen decenas de páginas para generar gratuitamente un código QR con un enlace a nuestra web, nuestro perfil en Facebook o a una tarjeta virtual con nuestros datos de contacto. Así lograremos, con algo de suerte, llamar la atención de la gente. Hasta que se cansen de escanear códigos que no les reportan nada provechoso.

El código QR es la cáscara del huevo pero, en realidad, lo que todos ansían está en su interior. Por tanto, si queremos usarlo para vender productos, ofrecer descuentos y promociones, premiar la fidelidad de nuestros clientes, derivar al público a una versión móvil de nuestra web, o todas estas cosas a la vez, ¿no deberíamos aprender antes a cocinar?.

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