¿Solo los niños comen Bollycaos?

Parece mentira que nos hayáis olvidado, con todas las cosas buenas que compartimos durante aquellos maravillosos años de nuestra vida. Cierto que con el tiempo nos hicimos adultos, pero seguimos siendo la misma Generación X a la que engatusasteis con vuestras ocurrentes promociones bajo la tapa de los yogures o en los palitos de los helados. ¿No os dais cuenta de que todo el dinero que destinasteis a cultivar nuestros primeros deseos consumistas se ha convertido, décadas más tarde, en vuestra mejor inversión?

Foto: Paco Maldonado
Foto: Paco Maldonado

Tanto como os hemos querido y ya no pensáis en nosotros. Pues hacéis mal y os diré por qué: la conexión emocional que nos une a vosotras, queridas marcas de nuestra infancia, es más fuerte que un anuncio de George Clooney en pelota picada. La moda cambia, la tecnología avanza, pero un pastelito siempre será un pastelito y a nosotros, los mayores, todavía nos encantan. ¿O es que pensáis que solo los niños comen bollycaos?

¿Habéis calculado el valor de nuestra nostalgia más dulce? Deberíais hacerlo porque, con la ingente variedad de etiquetas que hoy en día pueblan los supermercados, quizás esa sea vuestra mejor ventaja competitiva. A algunas os perdimos la pista hace tiempo o simplemente desaparecisteis como el tang o los chicles bang bang. Pero muchas otras seguís junto a nosotros, o mejor dicho, junto a nuestros hijos, para quienes solo sois una opción más en el quiosco de la esquina. En cambio a nosotros se nos ilumina la cara cuando vemos una caja de petazetas o de fresquitos y hasta os perdonamos que ya no sepan igual.

Porque algunas cosas te marcan para siempre. El que no se compraba un bubble gum para tatuarse la calcomanía de un superhéroe de Marvel en el brazo se dejaba la paga semanal en un kinder sorpresa. Y el que no era de bony era de tigretón, una disyuntiva que de vez en cuando surge en las cenas con los amigos y donde siempre acaba colándose un yonki de la pantera rosa. Imposible no recordar aquellas canciones pegadizas que recitábamos en el parque mientras jugábamos a las chapas con los tapones de la fanta. (Su-Su-Suuugus). Si hasta tuneábamos nuestra BH California con pegatinas del bollycao mucho antes de que el tunning llegara a nuestro país. Así que os pregunto: ¿De verdad creéis que ya no nos interesáis?

Quizás vuestros estudios de mercado determinen que son los hijos, y no los padres, el objetivo principal de esos pequeños -y por lo visto obsoletos- vicios. Pero no puedo estar más en desacuerdo. Mientras escribo estas líneas pienso en mi hermana pequeña, una devoradora insaciable de phoskitos desde que tenía 6 años, que en breve será mamá y que algún día seguramente compartirá ese gusto con su hija. La diferencia es que la madre no cambiaría su pastelito favorito por nada del mundo, mientras que a mi futura sobrina la convertiréis en la diana de vuestra feroz rivalidad. -Tranquila, pequeña, que aquí está tu tío para ponerte a salvo-.

¿Alguien por favor quiere pensar en los niños? es la estupenda frase de un capítulo de Los Simpson que ha pasado a la posterioridad y que curiosamente criticaba la idea de que, ante la falta de fondos en las escuelas, una marca como Pepsi patrocinara la enseñanza pública. Así que ahora yo os pregunto: ¿Alguien por favor quiere pensar en los niños QUE SE HAN HECHO ADULTOS? Gracias.

El Sugus sin sabor

Con lo que me han gustado (y me gustan) esos pequeños daditos de múltiples sabores y el tiempo que hace que no sé nada de ellos. Hace unos días me pasé por su Facebook a saludar pero me llevé una decepción: su perfil, con más de 655.000 seguidores, lleva cerca de un año sin actualizar. Algo trágico debió suceder el 30 de julio de 2013 para que desde ese día la vida social de los Sugus se quedara sin sabor.

Así que me dirigí directamente a Wrigley, la empresa que se encarga de su distribución en España. “No hay ningún motivo concreto para que esté poco actualizado”, aseguran en la compañía. Pues vaya respuesta, pensé. Eso sí, tuvieron la amabilidad de enviarme un dossier corporativo con el lema “¿Desde cuándo te gustan los Sugus?”.

¡Perfecto! Un viaje de vuelta a mis recuerdos en color azul piña:

–  ¿Así que estáis pensando lanzar una campaña con ese magnífico eslogan emocional, verdad?, me animo a preguntar.

–  “Wrigley se rige por un código de marketing interno por el cual no dirige ningún tipo de comunicación a menores de 12 años. Es difícil que veas alguna campaña de Sugus”, contestan.

Pese a mi insistencia, la breve charla acabó ahí. Lo curioso del asunto es que un par de años antes de “abandonar” su cuenta en Facebook, la compañía lanzó la pregunta que tantas veces nos hicimos de pequeños:

sugus

Pues bien, poco después un internauta colgó en Youtube un vídeo-montaje de Mourinho inspirado en su ya mítico “Pur-qué”. A ese vídeo, que recibió cerca de 2 millones de visitas, le siguió otro montaje protagonizado por Guardiola que superó el millón de visitas. Pero la que seguramente ha sido la mejor campaña publicitaria (gratuita al menos) de los Sugus ni siquiera obtuvo una triste mención compañía. ¿Pur qué?

La recaída de Cola Cao, toda una lección

La página web de la popular bebida de los campeones también nos plantea la madre de todas las preguntas:

¿Cuánto hace que no te tomas un Cola Cao? ¿Ya no recuerdas su espectacular sabor y sus característicos grumos? Ha llegado la hora de rememorar esos fantásticos momentos al lado de una buena taza de Cola Cao.

A través de esta nueva campaña, cuyo spot seguramente habrás visto estos días en televisión o en la Red, Cola Cao ha creado el eslogan ideal para nosotros, los mayores: “Y tú, ¿cuándo recaíste?”, pregunta una voz en off a los actores del anuncio. “Un día cuidando a mis sobrinos”, dice uno de ellos. “Yo nunca lo he dejado”, argumenta otra chica. Respuestas con las que muchos de nosotros nos identificamos y que, solo por eso, merecen que ahora mismo vaya a la cocina a prepararme uno.

Nutella vs Nocilla, el trono de cacao

Nuestro país debe ser uno los pocos lugares del mundo donde Nutella tiene que competir con otro producto arraigado en la memoria colectiva de su pueblo. Leche, cacao, avellanas y azúcar… Cómo olvidar esa cantinela que nos sumerge en aquellas rebanadas de pan con Nocilla que nuestras madres y abuelas nos preparaban a la hora de la merienda. Nutella vs Nocilla es un choque de trenes, una batalla por hacerse con el reino de la crema de cacao a la que no le faltan defensores y detractores en uno u otro bando.

No hay como mirar las estadísticas para comprobar quien está más cerca del trono:

El enorme pico de búsquedas de Nocilla que se observa en 2011 obedece a la emisión de una campaña protagonizada por David Bisbal cuyos resultados saltan a la vista. Sin embargo, en los dos últimos años la balanza se ha declinado del lado de Nutella, que ha adoptado una actitud mucho más activa en la red, especialmente con ayuda de las mamás blogueras, tal y como os explicábamos en este post. ¿Sabrá reaccionar la marca española? ¿Cuál será su estrategia de contraataque? ¿Tratarán de reconquistar a su público de toda la vida? Lo que parece claro es que ir a remolque de su contrincante, intentando conquistar el corazón de las madres, no parece la mejor apuesta por mucho que la marca se empeñe en recuperar su ilusión:

Bollycao, 20 años después

Dos décadas han pasado de aquél anuncio en el que cuatro adolescentes nos preguntaban “Y tú, ¿eres de Bollycao?” y, para celebrarlo, Panrico les convocó hace unos meses para lanzar el último spot del producto estrella de sus meriendas. Todo un guiño a nuestra generación con el que quiso tocarnos la fibra sensible y, de paso, entregar el relevo al público más joven. ¿Cómo? Incorporando a su estrategia de comunicación el tirón de las redes sociales.

Detrás de la apuesta por la nostalgia también se esconde la voluntad de demostrar que los niños que comían Bollycaos en 1993 siguen sanos y, por tanto, no pueden ser malos para sus hijos. Pero la campaña tampoco no se libró de la crisis y resultó salpicada por el concurso de acreedores declarado por la compañía en el mes de octubre y seguido por una huelga general de sus trabajadores. Casualidad o no, su cuenta de Twitter está inactiva desde entonces.

Los Donuts de siempre

Otro de los grandes iconos de Panrico son los Donuts. Y lo cierto es que algo diferencia a este bollo respecto a los demás productos de su generación  y no me estoy refiriendo al agujero. Porque los Donuts sí pueden presumir de estar en boca de todos (nunca mejor dicho) con independencia de la edad. Según estudios de la propia marca, “un 99’7% de los españoles conoce esta marca”, que casi siempre ha incluido en sus campañas al público más veterano y que en su web presume de contar con una larga historia entre nosotros. Claro que el anuncio de 2012 no podía ser menos oportuno teniendo cuenta el futuro que se le avecinaba a la fábrica.

La ventaja de la Pantera Rosa

O te encantaba o la odiabas, pero el bizcochito rosa no dejaba indiferente a ningún niño de nuestra generación. En este caso, Bimbo ha sabido aprovechar la ventaja que le otorga el tirón de uno de los iconos cinematográficos más populares entre el público de mayor edad. Una de sus últimas campañas, emitida en el programa La Voz, utilizó la imagen de Jesús Vázquez para promocionar su renovada identidad, sexy y algo picante:

Los hermanos Bony, Tigretón (y Bucanero)

La familia de los pastelitos Bimbo la completan los también clásicos Bony, Tigretón y Bucanero (este último desaparecido hace más de 25 años pero todavía presente en nuestra memoria). El primero siempre fue tratado como el patito feo de la manada, con ese envoltorio exento de gancho y ningún tipo de personalización. Si uno era una pantera y otro un tigre, ¿qué diantres era Bony? Mucho tiempo después día supimos, con total indiferencia, que detrás de ese bizcocho de chocolate y mermelada había un mono.

Tigretón, en cambio, es el felino mimado de Bimbo. Si el target de la Pantera Rosa es el público adulto, el suyo es el público más joven. Y así queda reflejado en su nuevo spot, que intenta ganarse la simpatía de esos niños que, a las puertas de la pubertad, ya no quieren ser tratados como tales. “Los niños son muy ÓN” proclama la campaña. Un juego de palabras inversamente proporcional al anhelo de los adultos por regresar a su infancia.

Y hasta aquí este análisis de treintañero nostálgico. Ahora algunos diréis que si a los padres (y a los que no lo somos) ya nos tienen en el bolsillo, por qué iban las marcas a malgastar un segundo de su tiempo en nosotros. Pero, como dice el publicista Orvel Ray Wilson, “los clientes compran por sus razones, no por las tuyas”. Y yo os pregunto, queridas marcas de mi vida: ¿Acaso no os parece que la nostalgia de nuestra infancia es una excelente razón?

7 comentarios en «¿Solo los niños comen Bollycaos?»

  1. David, ¡¡¡me ha encantado el artículo!!!, es inevitable al leerlo volver al la infancia, recordando momentos, sabores y olores.

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