Transcend, un QR dispuesto a invadir el mundo de optimismo

Mucho antes de que los códigos QR nos colonizaran, otro tipo de recuadros pixelados invadió los rincones de medio planeta. Retrocedamos hasta 1978, una fecha histórica para quienes de niños invertíamos la paga semanal en los recreativos del barrio. Si eres un poco geek, quizás recuerdes que aquel año nació Space Invaders, el juego de marcianitos que en poco tiempo logró abducir a millones de niños de todo el planeta.

Avistamiento de Invaders
Invaders avistados en Roma y Barcelona

En 1998, los alienígenas abandonaron la guarida del arcade para mimetizarse con el mundo real. Con ayuda de un cómplice, el artista anónimo parisino ‘Invader’, los personajes del videojuego fueron ocupando posiciones en los lugares más insospechados del planeta. Ahora, otra especie mucho más sofisticada amenaza con propagarse. Una curiosa mutación bidimensional en forma de código QR que interactúa con nuestros móviles. Pero no teman. Su creador, un artista granadino (y hasta aquí puedo leer) manifiesta que sus intenciones son totalmente pacíficas, incluso beneficiosas para la especie humana. Es la hora de los Transcend.

El Universo es caprichoso y también le gusta jugar. Solo así se explica que un miembro de Selenus (que curiosamente significa ‘Hombre en la Luna’) se topara hace unos días con un soldado de la guerrilla Transcend. Su discreta ubicación en un muro de la Universidad Politécnica de Valencia podría pasar desapercibida para cualquiera menos para alguien que fabrica estrategias de marketing con códigos QR. El contacto visual dio paso inmediatamente al contacto por escáner, la descodificación del mensaje y el hallazgo final: una galaxia de criaturas similares distribuidas por diferentes ciudades de Europa.

Barrio del Albaicín (Granada)
Barrio del Albaicín (Granada)

«Todo nace de un movimiento artístico. Tras seguir a otros artistas callejeros, como el francés Invader, observé que la sociedad sólo interactuaba visualmente. Yo quise llevarlo un paso mas», explica el incógnito Transcend. Su obra es una fusión de dos movimientos artísticos, el Street Art y el Net Art 2.0. «Antes realizaba arte callejero con pequeñas pintadas, sobre todo plantillas, pero tras mi estancia fuera de España, surgieron otras necesidades. Entonces escuché hablar de los códigos QR  y éstos me condujeron hasta ese nuevo movimiento llamado Net Art 2.0».

Descifrar el sentido de esta instalación callejera es la primera incógnita que uno se plantea al descubrir la obra. «El QR en sí sólo es una via de conduccion que te lleva a la obra final, que normalmente son frases positivas o que te hagan reflexionar». Transcend es una expresión de optimismo en estos tiempos difíciles: «Empecé realizando códigos con la palabra «sonríe» y más tarde fui ampliando las frases. Dada la situación actual, quería dar mi pequeño granito de animo a la gente».

No obstante, el código localizado por Selenus no contiene ningún mensaje optimista, sino una galería fotográfica que revela las distintas localizaciones de este abnegado ejército. «Tras terminar mi web hice una tirada de códigos que dirigían a ella, pero mi objetivo no es ese, pues entonces mi iniciativa no se diferenciaría respecto al uso publicitario», aclara. Pero se equivoca. Su estrategia es un ejemplo que debería inspirar a muchos responsables de marketing. «¿Abrir la puerta a la interacción con el público? No lo descarto, pero por ahora prefiero centrarme en el objetivo principal que es alegrar y hacer reflexionar al mayor número de personas», contesta.

Barcelona, Belgrado, Cambridge, Sarajevo, Granada y así hasta un total de 11 ciudades de la vieja y enferma Europa ya han ingerido las píldoras optimistas de Transcend. «La verdad, no sigo ningún patrón a la hora de escoger la próxima ubicación», aclara este artista callejero que comenzó a esparcir sus QR hace más de dos años. «El hecho de vivir fuera me permitió viajar bastante y expandir los códigos, sobretodo por los países Balcánicos, y en noviembre del año pasado comencé a hacerlo también por España», indica.

Sofía - Barcelona - Budapest

A Transcend tampoco le obsesiona en exceso la durabilidad de algunas de sus piezas. Siempre lleva consigo un buen taco de pegatinas que coloca masivamente, pero «dado que su durabilidad es corta, he empezado a probar otro tipo de materiales, como unas pequeñas placas de plástico que elaboro yo mismo. Incluso estoy pensando en realizar instalaciones con cubos de Rubik», anuncia.

Y así, casi sin pretenderlo, su obra se podría dividir en dos partes, una efímera, la de las pegatinas, y otra (más) perenne: «Estudio muy bien la colocación de las placas pues su elaboración es mucho más costosa. Por eso, procuro que estén a una altura más elevada que las pegatinas y en lugares donde el tránsito de personas es más elevado y multicultural», puntualiza.

Quien sabe si hay un Transcend camuflado entre las fotos que tomaste en aquel viaje. O en esa farola en la que nunca te fijas de camino al trabajo. Pero ahora que ya lo sabes, cuando te encuentras con uno de ellos ten por seguro que no podrás escapar a su poder. ¡Sonríe!

P.d. ¿Te acuerdas?

 

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