Cuentos para Halloween (VI): Truco y trato

– Pasa y ponte cómodo, por favor- indicó el amable señor de la corbata gris.

Jason Voorhees aceptó la invitación sin intermediar palabra con aquel tipo.

– Verás, te hemos llamado porque necesitamos urgentemente a alguien con buenas referencias para una campaña de Halloween. Vamos a desarrollar un producto nuevo y tu experiencia nos vendrá genial. Y además eres freelance, así que perfecto.

–  Halloween es mi especialidad. ¿Para qué me necesitan?-, respondió el joven del lago.

– Ah directo al grano, muy bien… pues, verás… queremos darle una vuelta a nuestro merchan de terror, probar cosas nuevas. Según nuestros análisis internos, hace tiempo que empezamos a perder el feeling con el público. Esta maldita crisis va a poder con todos nosotros, ¿sabes? Tenemos que ser más agresivos, construir una imagen nueva y poderosa. La competencia nos pisa los talones y dentro de poco nos comerá a bocados-.

A Jason le aburrían los tipos que usaban tantas palabras.

– Y ahí es donde entras tú- prosiguió el hombre. – Nos gustaría contar con tu asesoramiento para trazar un buen plan estratégico.-

Jason dejó pasar unos cuantos segundos antes de contestar. – Vale- concretó.

– ¡Sensacional! Estoy convencido de que, con nuestra experiencia y tu potencial, formaremos un gran equipo… Y ya que hemos roto el hielo, ¿por qué no me cuentas algo más de ti?

– ¿Qué quiere saber?

– Bueno, no sé… por ejemplo el trabajo del que te sientes más orgulloso.

– De todos en general y de ninguno en particular. Pero reconozco que en Crystal Lake hice una gran labor.

– Cierto. Todavía hoy se sigue hablando de aquello. ¿Y cómo surgió? ¿Quién te lo propuso?

– Los campamentos del lago no reportaban muchos ingresos y el alguien me contrató para que lo animara un poco. Lo hice y después le trituré la cabeza con mi motosierra, claro. Ahora es raro el verano en que la ocupación hotelera no alcanza el 100%.

 

– Un hombre de recursos, sí señor. Pues no se hable más: el puesto es tuyo, Jason. Y ahora toca hablar de las condiciones del contrato. Aunque, verás, tengo que pedirte un favor. Vamos un poco justos de presupuesto y, en fin, había pensado que podríamos llegar a un acuerdo.

La respiración de Jason comenzó a agitarse, intuía lo que estaba a punto de pasar.

– Tranquilo, hombre. Si tú y yo nos entendemos de maravilla. Puedes confiar en mí, soy un hombre de palabra.

El chico del lago exhalaba ahora aún más fuerte.

– Mira, hagamos lo siguiente: probamos un tiempo contigo y vamos viendo como va la cosa. La cuestión es conseguir resultados y eso se traducirá en ingresos para todos.

Jason se puso en pie lentamente, cubriendo con su gigantesta sombra aquel cuerpecillo modelado en la oficina. Agarró el machete y sin dejar de jadear dio dos pasos al frente…

– ¿Me has visto cara de idiota? ¿Aceptarías tú ese truco de tus clientes? ¿Lo aceptaría una cajera de Mercadona? ¿Y por qué crees que yo sí? Ah ya sé… crees que mi oficio es diferente…que asumiré todo el riesgo por ti…que soy una maldita barra libre… ¿¿¿VERDAD???

OOARRRRGGGGGGG!!!!!

hallo2

 

 

Portada: Halloween invitation party Jason Voorhees by Vector Open Stock
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