WhatsApp, el marketing instantáneo

Es la estrella de las aplicaciones. La primera que abrimos cuando tenemos algo que contar, preguntar o compartir. La más inmediata. La que nos reúne en grupo o en privado. La que usan a diario un 85% de españoles con smartphone, incluidas nuestras madres. Pero también a la que nadie se atreve a llamarla red social. Porque sobre ella todavía cuelga la etiqueta de mensajería instantánea, muy alejada del concepto social establecido por Facebook o Twitter.  ¿Y esos vídeos que saltan de un teléfono a otro? ¿Acaso no son virales muchos de los contenidos que le envías a tu hermano, los que compartes en el grupo del gimnasio o los que te pasa el cansino de tu cuñado? ¿Son el timeline y el contador de ‘megustas’ lo que definen a la red social? A más de uno ya se le ha encendido una lucecita en la cabeza y ha hecho de WhatsApp una herramienta de marketing al uso.

Del marketing viral al individual

Tal vez WhatsApp no sea una red social como las demás. Pero el que haya una agenda de contactos detrás de cada usuario convierte a esta aplicación en un canal promocional de valor incalculable. Su propia anatomía es un terreno por explorar para nuestra creatividad. Desde estrategias virales a acciones que satisfacen las necesidades de los clientes. Todo depende del uso que queramos darle. Aunque al igual que los colegas de Territorio Creativo, también en Selenus nos preguntamos por qué cuando se habla de campañas para grandes marcas no se habla de WhatsApp.

Está pasando en la calle

Pese a que WhatsApp fue el relevo natural de los SMS,  poco a poco la calle le ha ido encontrando otro tipo de utilidades. De forma espontánea. Sin estrategias de marca preconcebidas, como se ve en algunos de los vídeos que circulan por Internet. Pequeños comercios, como la pescadería de Diego, han encontrado en WhatsApp la manera de ofrecer un servicio personalizado de atención al cliente. Toda una lección de fidelización para las grandes marcas.

Define un objetivo

La primera regla de la comunicación es determinar un objetivo. La segunda, conocer a tu público. Y la tercera, idear una estrategia que logre los resultados pretendidos. De lo contrario, puede que la historia de WhatsApp como instrumento promocional acabe siendo un remake de los códigos QR, utilizados habitualmente sin ningún tipo de criterio.

En Selenus hemos sido testigos de cómo una buena estrategia con WhastApp puede resultar inútil y hasta contraproducente si no se define bien un objetivo. Ocurrió el pasado verano en el metro de Barcelona, después de un concierto de Rancid, el grupo favorito de nuestro director creativo. Dos horas de punk californiano (para más inri)* que acabaron de la única forma posible: con mucha hambre.

whatsapp marketingPor eso cuando vimos el anuncio de un restaurante que nos invitaba a comer gratis enviando un wasap con una foto junto a la valla del andén, no lo dudamos dos veces. ¿El problema? Que aquel restaurante no supo rentabilizar nuestra voracidad. Porque habríamos acudido igualmente aún pagando un 2×1. O dejando nuestros datos en un formulario. O tuiteándolo. ¡Hasta venderíamos nuestro estado de WhatsApp por un plato de comida! Sin embargo, no nos exigieron nada a cambio. Se quedaron con nuestro teléfono, sí, pero nunca recibimos promociones. Y aunque puede que regresemos algún día, aquella vez abandonamos el local con la barriga llena y nuestra cartera intacta.

Aprende de Django

Aunque la realidad supera con creces a la ficción, de vez en cuando no está mal aprender de grandes campañas como la creada a raíz de la promoción de la película ‘Django desencadenado’. Otra vez la idea de siempre (un sorteo) adaptada al nuevo formato: todo aquel que pusiera el nombre de la cinta de Tarantino en su estado de WhatsApp participaría en el concurso. Eso sí, previo registro a través de un formulario donde, por supuesto, los participantes tenían que dejar su correo electrónico. Una fórmula viral que además enriqueció la base de datos de la distribuidora de la peli.

django whatsapp

La de Django no fue la primera gran estrategia con WhatasApp ni será la última. Incluso es probable que pronto veamos campañas con otros de sus competidores. Como Line, que pese a contar con una menor penetración social en España, ha empezado a sacar partido a sus genuinos stickers.

Advertencia: úsese con sentido común

Brian Acton y Jan Koum aseguraron en una reciente visita a nuestro país que “WhatsApp nunca soportaría la publicidad”. Pero los creadores de la aplicación se referían a la inserción de anuncios en la aplicación, no a su uso por parte de las marcas. De hecho defienden con uñas y dientes la naturaleza ‘no invasiva’ de su criatura:

“Si alguien tiene mi número, me puede mandar un SMS. Nos basamos en ese servicio al crear WhatsApp y nos parece natural. Igual que cualquiera te puede mandar un correo si tiene tu dirección. Después cada uno decide si entabla una conversación o no, bloquearlo o ignorarlo”.

Interpreta las palabras de Acton y Koum como una advertencia: nunca (osea NUNCA) uses WhatsApp de forma intrusiva. El número de teléfono de una persona es sagrado, casi íntimo. Invítale a participar o pide antes su consentimiento. De lo contrario, te verán como spam y te bloquearán para siempre.

* Acton y Kou, creadores de WhatsApp, residen en California al igual que tantos otros gigantes de Internet que un buen día fueron pequeñas startups. 

1 comentario en «WhatsApp, el marketing instantáneo»

  1. Desde luego que el whatsapp nos ha abierto un nuevo mundo de posibilidades. Nuevas formas de publicidad se han ido abriendo camino y que se puedan viralizar a través de esta plataforma tan extendida es un plus

    Responder

Deja un comentario