Podemos aguantar toda clase de aberraciones bidimensionales. Pero incluso nosotros, los guardianes de los códigos QR, tenemos un límite. Su uso se ha convertido en un caso de vida o muerte.

Nos hemos sobrepuesto a verlos en zonas sin cobertura, en carteles a la altura de las rodillas, en soportes sin instrucciones o sin reclamos. Pero nada comparable al suceso del verano: no hay nada raro en una avioneta con una banderola publicitaria, salvo si lo que exhibe es un código QR. Una idea sonrojante y dolorosa como la insolación que sufrirás al intentar escanearlo. ¿Se trata de alguna prueba? ¿La alternativa a los míticos balones de Nivea? ¿Un concurso en plan ‘caza el QR al vuelo’? Ojalá pero no. Solo un despropósito que ha conseguido desatar nuestra ira. Tanto que nos han entrado ganas de cometer esta locura.

¿Se te ocurre alguna otra situación? Cuéntanosla, nos encantaría morirnos de risa imaginándola.

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12 maneras de morir escaneando un código QR

2 respuestas

  1. It is virtually not possible in order to put together a summary of just about all ladies who’ve created a positive change towards the culture and also the globe generally via their own accomplishments, however the above-mentioned titles tend to be a few of the glowing lighting associated with woman contrivance as well as achievements.

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