Así es señora, este año tampoco está siendo fácil. Por suerte, ya falta nada para que volvamos a arrojar todos esos malos augurios y ese pesimismo a la hoguera. No se preocupe, ahora hablaremos del cartel anunciador de las Fallas que acaban de comenzar. Y de diseño, si es que le interesa el tema, claro. Pero antes déjeme que le cuente una de las cosas buenas que tiene Valencia. Una vez al año por estas fechas los valencianos (entre los que me incluyo sin ser yo de aquí) levantamos monumentos a nuestra necedad. Bebemos, bailamos, reímos y fornicamos a su alrededor y finalmente le prendemos fuego entre lágrimas y petardos. Qué importa si los de fuera no lo entienden o si piensan que esta forma de quemar en dinero (literalmente hablando) es una necedad aún mayor. Por favor, ¡como si eso no sucediera a diario!
No creerá que esnifamos la pólvora que nos sobra, ¿verdad? Bueno, le reconozco que eso explicaría ciertas cosas. Pero qué quiere que le diga, así es cómo entendemos y disfrutamos esta fiesta y anda que no vienen turistas a verla. Si a todo mundo le gusta acercarse al fuego purificador, será por algo. Nosotros lo hacemos una vez al año, sí, pero es para que no se nos olvide y nos pase como cuando vamos a votar, ¿me entiende usted señora?
Ah sí, le iba a hablar de carteles falleros. Pues mire, como este año se cumple el 85 aniversario de esta tradición anunciadora de las fiestas, y como la economía no está para que ni usted ni yo nos compremos un ninot, le propongo lo siguiente: reúna todas las ideas que repudia y dibuje el resultado. Luego encienda una cerilla y quémelo. Verá qué bien se siente.
Si no sabe por dónde empezar, quizás quiera inspirarse en algunos carteles de este año. Pero no copie ni presuma, que eso está muy mal visto por aquí.

Sección especial
En el pueblo de Turís se están dando casos de niños y padres con una pesadilla que se repite. En el sueño, una muñeca fallera les persigue, les envuelve con un mantón estampado y les vomita encima. Actualmente hay abierta una investigación.

Hazte un selfie, aplica todos los filtros de Instagram a la vez y añade algunos monumentos al fotomontaje. Debería quedarte algo parecido a esto:

Mucho cuidado con composición de las figuras. La gente es muy mal pensada y puede hacerse una idea que no es, como la de este cartel que no pasó el corte en Valencia:

Si a la primera no te sale, no te preocupes. No dejes que el pintor cubista que hay dentro de ti se rinda y dale un giro de tuerca al concepto. En algún lugar sabrán apreciarlo:

Apostar por una interpretación abstracta de las Fallas hará que te ganes la simpatía de tus amigos hipsters. Pero cuidado porque igual el resto del pueblo no sabe si has dibujado un combate de samuráis o a Don Quijote.

Crecer con Aladín, pasarte la adolescencia jugando a videojuegos y hacerte adulto en la discoteca Bananas deja una impronta imposible de borrar. Trabaja en ello.

Que hayas bebido más litros de alcohol que toda la banda de música al completo puede llegar a distorsionar tu concepto de las fiestas. Es comprensible pero no trates de disimularlo poniendo tres bolas de helado en la copa, no conseguirás engañas a nadie:

La historia de las Fallas está llena de amores imposibles entre guardias civiles y falleras mayores. Con este argumento lograrás emocionar a las abuelas de tu pueblo y eso no tiene precio.

Puede que Gandía Shore haya hecho mucho daño a la ciudad, pero su cartel es con diferencia el más moderno de la presente edición. Eso sí, ¿no habíamos visto esta idea antes?


Este post no podía acabar sin un indulto. Y ese va a ser para el cartel anunciador de las Fallas de Valencia 2014, cuya imagen prefiero no incluir por razones de decoro. Si lo desea, puede verlo aquí si quiere. De nada, señora.
Me encantan las fallas , pero la verdad es que a veces no se lucen especialmente en la publicidad jejeje Estupendo artículo