Dos pequeños golpecitos en la puerta de cristal de la sala de reuniones y las voces que salían de su interior callaron al unísono.
– ¡Adelante!
– Hola, buenos días. Soy Eduardo Kentucky, el nuevo. La joven de recepción me ha dicho que entre aquí nada más llegar.
– Buenos días, bienvenido. Soy Hernández, el director. Luego le presentaré al resto de los compañeros, pero ahora estamos en un momento muy delicado. Nuestras ventas de pollo frito han caído un 7% en el último trimestre y no sabemos muy bien qué hacer. Perder dinero me pone nervioso. ¿Alguna idea?
– Bueno, como ya habrán visto en mi perfil de LinkedIn, tengo amplia experiencia como CEO, CMO, CTO y PR Brand Manager de mi anterior andadura empresarial en solitario. No conozco todavía los detalles de esta compañía, pero sugiero que lancemos una estrategia apoyándonos en paradigmas inbound para aumentar el funnel y, por supuesto, delimitemos el CPC y el CTR para ajustar los ratios de conversión en las campañas estacionales. No estaría de más que…
La puerta de la sala de reuniones se abrió y entró la secretaria con una guadaña. De un certero golpe le rebanó la cabeza. Tras ella, dos operarios con mono blanco y gorro de tela diseccionaron el cadáver en pequeños trozos. Su habilidad con los cuchillos resultaba fascinante.
– ¿Alguna sugerencia, jefe?
– Ummm, llamadlo “Estilo Kentucky”
Al día siguiente, los franquiciados telefoneaban insistentemente ante el repentino e inesperado éxito del pollo frito ‘estilo Kentucky’; a todo el mundo le parecía delicioso y necesitaban más materia prima de esa especialidad. El director se maldijo a sí mismo: deberían haber clonado a Eduardo Kentucky antes de matarle pero ya nadie de la compañía sabía cómo hacerlo. Tal vez no fue buena idea asesinar al jefe de I+D+i, pero es que entonces no existiría el pollo al ‘estilo Cajún’.
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Me ha gustado mucho esta historia. Muchas gracias por toda la información. Saludos