
Ayer llegó a Selenus un correo electrónico firmado por Ben, que trabaja en Pinterest, contándonos que fue padre el año pasado y que a su empresa le gustaría insertar anuncios patrocinados en los tableros. Pero no publicidad despiadada, van a probar con contenidos patrocinados relacionados. Ben nos preguntaba que qué nos parecía la idea que tenían allí en Pinterest y que estarían encantados de escucharnos. ¿Pero quién es Ben? Ben Silbermann es el co-fundador de Pinterest, empresa valorada en más de 2.500 millones de dólares. Hola Ben, muchas gracias por preguntar, te queremos.
El presidente de Starbucks, Howard Schultz, publicó el martes una carta abierta en el blog de la compañía en la que pedía a los norteamericanos que no llevasen armas de fuego a sus cafeterías. Hola Howard, muchas gracias por ser tan valiente en este tema con tus conciudadanos y por abrirte en público, te queremos.
Steve Jobs contestaba personalmente a algunos de los correos que le llegaban de los clientes. Como tenía una pizca de mal genio, una vez respondió a una estudiante de Periodismo que se quejaba del Departamento de Comunicación de Apple diciéndole que les dejase en paz. Vamos, que era una maldita pesada. ¿Acaso no enmarcarías ese correo electrónico en el que Jobs te mandaba a paseo?
¿Pero qué hacen estos superdirectivos escribiendo emails para saber nuestra opinión? ¿Por qué nos cuentan personalmente qué les preocupa? Tendrán miles de reuniones y actos a lo largo del día, pero no se nos ocurre mejor labor para su cargo que hablar con los clientes finales. O al menos amamos la ilusión de que son ellos los autores reales de esos textos. Una cuestión está clara: estos señores entienden el valor de la COMUNICACIÓN, así, en mayúsculas. Son conscientes de que son el rostro más visible de compañías con miles de empleados y saben gestionar esa responsabilidad (bueno, a Jobs se le iba la mano). Saben hablar de tú a tú, una exigencia para entablar relaciones de confianza.
Isidoro te felicita

En España resultaría más que extraordinario recibir un correo de un superejecutivo. Imagina que en tu buzón de entrada llega un email firmado por Emilio Botín y que en el asunto pone “Hola, me gustaría saber tu opinión sobre este tema”. ¿Cuánto tardarías en abrirlo?
¿Y qué pasa con Amancio Ortega, el empresario español con más éxito del mundo? Es tan inaccesible que existen más fotos del Yeti que suyas. Si este señor abriese un blog, haría falta una grúa para levantar el servidor por todas las visitas que recibiría.
Claro que existen excepciones. Isidoro Álvarez, presidente de El Corte Inglés, felicita todos los años a mi madre el día de su cumpleaños con una carta postal; ahora también a mi mujer. Y sé que les hace ilusión porque siempre me la enseñan. O eso o para que no me olvide de comprar un regalo. Qué le vamos a hacer, me gusta imaginar a Álvarez dedicando cuatro horas diarias a escribir esas cartas.
En España, por norma general, a los directivos les resulta duro abrirse a los demás y ganar así en transparencia y cercanía. Pero los clientes no perdemos la ilusión. Si, como Howard Schultz, otros directivos nos contaran además su visión y sus políticas de empresa, seguro que nos harían sentir parte de su proyecto y se evitarían incidentes desagradables tanto para los clientes como para las propias compañías.
Emilio, sigo esperando tu carta. Me conformo hasta con un whatsapp. Prometo responderte con un par de folios escritos a mano y con la mayor ilusión del mundo. Un abrazo.
A mí si que me escribió y en muchas muchas ocasiones 🙂 pero para cobrarme el piso que quise entregar por no poder pagar la hipoteca, finalmente lo entregué y me sigue escribiendo para que le pague 🙁 es más Hacienda este año en la declaración de la renta me dice que vendí una propiedad asi que debo 6550 €
Por eso digo que a mí si me escribió Emilio Botín ( o bien sus secuaces)
Buenísimo y totalmente cierto. Al final es otra forma más de vender. La comunicación es un arma muy poderosa y en estos casos, en los que hay una figura destacada, se puede convertir en una estrategia de venta y de captación