A lo largo de nuestra vida, todos hemos odiado algún programa informático con más rabia que a una ex pareja infiel. La curva del aprendizaje informático es dura y pronunciada. A relaxing cup of 1011001 in Windows Square. ¿Cuántos programas tenemos que aprender a lo largo de nuestra vida? ¿Cuántos utilizamos de verdad en nuestro trabajo cotidiano? ¿Cuántas funciones olvidamos en menos de 10 minutos? ¿Quién se ha enterado de algo en una clase de formación con más de tres alumnos?  

El día que odié Word

La primera vez que trabajé en una oficina, mi compañero de mesa me preguntó si sabía utilizar el Word. «Claro», respondí con una sonrisa ladeada. «Pues necesito que combines unas etiquetas para hacer un envío postal». Estuve sudando más de media mañana mientras intentaba descifrar qué significaba «combinar etiquetas» y, no menos importante, cómo hacerlo. Al final lo logré gracias a otra compañera pero, diez años después, no he tenido que volver a combinar etiquetas ni una sola vez. Ese día juré no volver a utilizar Word para otra cosa que no fuera redactar textos y darles cierto formato para estructurarlos. Ni combinar, ni maquetar, ni diseñar carteles… Word para escribir y punto.


Ahorrémonos disgustos innecesarios. ¿Quién se ha instalado Photoshop y ha pasado la fase de aplicar los efectos que vienen por defecto? ¿Recuerdas ese día en el que te creciste y quisiste montar una presentación en Prezi? Replantéatelo: si un programa informático no condiciona tu valía profesional, no te sale a cuenta dedicar horas y esfuerzos para sacar adelante un trabajo muy puntual. Jamás conseguirás un resultado profesional y habrás perdido un montón de horas productivas. Si la opción es factible, defiende a muerte que ese trabajo lo realice un experto que sí domine la aplicación y que, aún mucho más importante, cuente con la experiencia y la sensibilidad necesarias para ejecutar un buen trabajo.

Las curvas del placer


Buenas noticias si quieres o tienes que aprender un programa. Al principio te costará un poco, pero con perseverancia (y buenos profesores/recursos) enseguida aprenderás un montón en un relativamente breve periodo de tiempo. No es que nos guste dar ánimos, es lo que decía Hermann Ebbinghaus, el señor alemán que sentó las bases de la teoría de la curva del aprendizaje. Creo que todos estaremos de acuerdo en clasificar a las aplicaciones informáticas en el grupo de «aprendizaje con complejidad», por lo que así sería su curva (el eje horizontal marca el tiempo dedicado a aprender y el vertical los avances logrados durante ese periodo):

curva-aprendizaje

Aún más interesante nos parece la teoría de la curva del olvido de Ebbinghaus. Resumiendo: o te pones en serio o en cuestión de días no recordarás ni cómo se llama el programa.

curva-olvido

PD 1: Perdón si has llegado aquí buscando cómo aprender Excel o Premiere. A nosotros nos excitan más otros programas

PD 2: Rencor infinito a quien creó el siempre fácil y amable Microsoft Access.

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