Hoy terminan las Fiestas del Pilar 2011 de Zaragoza. No será la primera ciudad que incorpore los códigos QR para difundir su programación festiva, pero al menos sí que lo han hecho con cuidado y cariño.
El QR se ha podido escanear desde cualquier sitio: anuncios en prensa, folletos, todo tipo de carteles y expositores callejeros (buen tamaño, por cierto). El código enlaza con la web del Ayuntamiento, desde donde se puede descargar una app sobre las fiestas para iPhone y Android. Los contenidos, muy completos y elaborados, contemplan desde la propia programación festiva estructurada por fechas o categorías al irrenunciable servicio público (taxis, autobuses, aseos…). Incluso te podías crear tu propia agenda personalizada. Todo perfecto, pero… ¿era necesario meter un saludo del alcalde? ¿Cuándo se va a terminar con esta tradición que a nadie le interesa? Sería un tema a debatir en la próxima reunión de la FEMP.
Zaragoza se suma así a las ciudades que entienden que no hay mejor guía turística para unas fiestas que el móvil que todos llevamos encima. El QR de la Falla del Ayuntamiento de Valencia fue un buen referente.
Horas y horas de dedicación, pero ni los desarrolladores de la aplicación ni el propio Ayuntamiento pueden controlar todos los factores que rodean al éxito final del proyecto. Al lado de la Plaza del Pilar, un mimo que emitía incesante el graznido del Pato Donald decidió colocarse al lado del QR. Escanear el código no lleva ni 30 segundos, pero con ese tipo al lado fue un suplicio. No vinimos a luchar contra los elementos.
No sabía que había tenido esta aplicación durante estas fiestas, pero sin duda es muy cómodo. Una forma estupenda de facilitar el programa a todos los visitantes. No sé por qué no lo implantan en todas partes.